Pacto Local de Paz

Breve historia

El Pacto local de paz, es una iniciativa ciudadana de resistencia civil noviolenta y de construcción o tejido territorial de paz en el municipio de Samaniego departamento de Nariño, que nace a mediados de los años ochenta, logra su máximo auge en el periodo 2004 – 2007 y  vuelve a retomarse en el año 2017 con motivo de las negociaciones de paz entre el gobierno nacional y las insurgencias. Es un camino alterno al de la confrontación armada en el territorio de la waycosidad.

 

Waycosidad viene de wayco, palabra quechua que significa valle rodeado de montañas y ríos. La waycosidad entonces es el conjunto de relaciones territoriales y sociales que desarrollan sus 49.500 habitantes. Samaniego está en el wayco, se encuentra a 117 kilómetros al occidente de la ciudad de San Juan de Pasto capital del departamento de Nariño en el sur de Colombia. Su territorio de 635 kilómetros cuadrados es montañoso en su gran extensión, también tiene algunos pequeños valles y llanuras. Tiene una alta riqueza hídrica, representada en sus ríos. Su economía está basada en la agricultura del café, la caña y los frutales; las especies menores, la pequeña ganadería, la minería de oro - manganeso y el comercio – turismo en el área urbana. 

 

Nuestra historia de la Awana de armonía, es la misma historia del Pacto Local de Paz, nace desde los grupos de estudio y trabajo -GET- que creamos en el Colegio Nacional Simón Bolívar y su comité estudiantil COESIB, el cual lideramos desde el año 1985 hasta 1987, desde allí entendimos la red de relaciones sociales y organizativas que debíamos crear en el municipio y la subregión de Abades, para contraponerla a tres formas de violencia:  a la violencia estructural de la desigualdad económico-social, a la violencia directa generada por la corrupción política y a violencia generada por la lucha armada. 

 

Ante las expresiones violentas nuestra propuesta siempre fue de resistencia civil noviolenta y propositiva que posicione nuevas lealtades, espacios de poder y de gestión ciudadana desde lo social. La iniciativa no solo se debería quedar en resistir, sino en re-existir.

 

La red de organizaciones estudiantiles, campesinas, cívicas y populares, permitieron articular un Movimiento Social denominado Cívico – Campesino, que fue consolidando procesos de participación ciudadana y especialmente de democracia participativa mediante los Cabildos Abiertos. En similar proporción el movimiento armado hacia presencia en el territorio y por otra parte la corrupción política se hacía más evidente.  La elección popular de alcaldes, recién inaugurada, permitía una lucha directa contra la clase política tradicional que comenzaba a derrumbarse por falta de argumentos en las contiendas políticas y electorales, pero la degradación del conflicto también se sintió en el dolor desgarrador de las víctimas.

 

En ese sentido, asumiendo la defensa del territorio y los derechos fundamentales del ser humano, comunidades y organizaciones sociales, habían levantado su voz de protesta en septiembre de 1990, luego de que el Ejército Nacional asesinara a la enfermera - laica suiza María Hildegard Feldman y a dos campesinos que estaban con ella en una casa cerca al rio Cristal. Estos hechos sucedieron en el caserío del Sande del municipio de Santacruz en el centro occidente del departamento de Nariño. Fue la primera masacre y falso positivo del conflicto armado en el departamento de Nariño. 

 

En ese contexto, la propuesta de Pacto Local de Paz nace en el año 1987, como resistencia a la naciente guerra. El tejido local de paz es un acumulado de varios años de trabajo organizativo y político. Así se lo define históricamente al realizar un balance general de las luchas cívicas, sociales y comunitarias en la subregión o ex provincia de los Abades en el libro Diez años de lucha social en Samaniego (Montufar, 1997).  

 

La guerra y la lucha por la paz en los últimos treinta años, han sido una constante de la waycosidad o las formas de relacionamiento del wayco. Desde 1987 hasta enero de 2004 la comunidad de Samaniego presenta una gran cantidad de hechos de resistencia civil noviolenta. En Enero de 2004 la comunidad firmó una carta abierta con diez puntos para exigirle a los grupos armados ilegales que respeten la vida, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, además que permitan la convivencia pacífica de las personas. 

 

Las comunidades se declararon neutrales frente al conflicto y autónomos en la construcción de una nueva gobernabilidad, proclamaron el fortalecimiento del estado social de derecho con justicia social, propusieron una solución política y negociada al conflicto armado en el marco del proceso de paz del gobierno nacional. Así los Samanieguenses plantearon el Pacto Local de Paz como modelo de vida y de Buen Vivir. 

 

El Pacto Local de Paz es una iniciativa permanente de resolución de conflictos, hacia el futuro se consolida desde el espacio educativo como forma de construcción de una cultura noviolenta. También el Pacto es una experiencia autentica, solidaria y autónoma, que permitió reducir la criminalidad y los homicidios por arma de fuego, liberar secuestrados, logró varios ceses unilaterales al fuego, compromiso de no asesinato de líderes sociales, compromiso de no ataque a la infraestructura publica incluido el cuartel de policía y reducción a cero de las extorsiones y secuestros. El Pacto le sirvió a la vida.

Por Harold Montufar

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